Por qué mi hijo llora si ya es antiguo alumno

1 de septiembre, las puertas de la escuela se abren de nuevo, para los que por primera vez se enfrentan a la escuela infantil y para los que ya compartieron risas y juegos con ellas. Todos estamos algo nerviosos, nos reencontraremos con nuestra seño, con nuestros amigos. Pensamos que todo va a ir genial porque no es su primer año, pero de repente vemos que no es así. Nuestro hijo llora cuando está en clase, no quiere despegarse de nosotros cuando lo entramos al aula, nos cuentan que no ha querido jugar, que no ha querido comer. ¿Qué está pasando? ¿Es normal el comportamiento de mi hijo?

En principio tenemos que decir que este comportamiento es totalmente normal, y aunque no todos los niños de las clases de 2-3 años lo manifiestan, podemos ver cómo algunos de ellos tienen una adaptación más costosa los primeros días.

¿Por qué sucede?

Tened en cuenta que los niños han estado entre 1 y 2 meses de vacaciones, en un ambiente distinto a la escuela infantil. Seguramente habrán cambiado algunas rutinas que llevaban a lo largo del curso, ya que estamos en verano y nos tomamos el día a día de una forma más tranquila. Han pasado más tiempo con vosotros, los papás, y por muchas ganas que tuvieran de ver a sus amigos, estar con mamá y papá, sus  figuras de referencia,  es siempre mejor que volver a la rutina del cole, con sus normas y horarios.

¿Qué tenemos que hacer?

Sobre todo no debemos perder la calma. Pensad en cómo afrontamos los adultos la vuelta al trabajo después de semanas de vacaciones. ¡No nos ponemos a llorar porque somos mayores! Y porque nuestra capacidad de adaptación y de vuelta a la rutina está más desarrollada que la de un niño de 2 años.  Pero seguro que más de uno preferiría alargar sus vacaciones antes de volver al estrés que supone el trabajo.

Debemos ser pacientes y comprensivos e intentar apoyar a nuestro pequeño para que su adaptación sea lo más tranquila posible. Los niños captan nuestro estado de ánimo, no les transmitáis sensación de angustia  (cuando lo veáis llorar), ni temor, ya que lo único que haréis es empeorar la situación. Hacedle sentir que lo comprendéis, que sabéis por lo que está pasando y que estaréis a su lado para apoyarlo.

Al salir de la escuela dedicadle más tiempo al niño, jugando con él. Es bueno que descubra que lo que hace en el centro no es tan distinto de lo que hace habitualmente en casa. Animadle a compartir con vosotros las experiencias que aprende en clase. Y demostrad alegría y entusiasmo por sus progresos.

Es importante no introducir cambios en su rutina durante ese tiempo. La retirada de pañal o el chupete puede esperar a que esté más tranquilo.  También cualquier circunstancia nueva puede hacer que esté más inquieto: la llegada de un hermano, cambios en los horario de los papás, un cambio de domicilio, etc.  Además es normal observar en casa cambios en algún hábito ya instaurado: sueño, alimentación…Tened paciencia es  porque es posible que la tensión de los primeros días, produzca estos trastornos.

Hablad con las educadoras o con las coordinadoras de vuestro cetro si tenéis cualquier inquietud y si es necesario, las pedagogas podemos echaros una mano para que este proceso sea los más corto y rápido posible.

¡Y recordad que nos estamos adaptando  de nuevo tanto los niños, como los  padres y las educadoras!

 

Un saludo

 Gabinete Psicopedagógico Zaebsal

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