Nadando contra corriente

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Inmaculada Roca. Responsable del Gabinete Psicopedagógico de Lápices. Y una de las artífices de este proyecto.

Hace ya un año que empezamos esta aventura y parece que fue ayer. Con las dudas e incertidumbres lógicas de cómo iba a funcionar, de si la programación que habíamos preparado tendría los resultados esperados, si llorarían mucho….¡uf! muchas cosas.
Los primeros días los niños venían con una mezcla de ilusión y de miedo. De no saber muy bien qué era eso del aula acuática, de la piscina. Algunos, además,  tenían que subir a un autobús  para llegar.  ¡Toda una aventura!. Ese día venían al cole “diferentes”, con bañador y una mochila amarilla que no es la del cole de todos los días …. ¡qué nervios!
LLoros, sollozos,  y unos pocos miraban impacientes esa maravillosa piscina que parecía decirles “ven, tírate, no tengas miedo” pero había que esperar a que les llamaran para poder meterse.


Todas esas rutinas se convirtieron en habituales. Empezaron a acostumbrarse al gorro, al bañador, a la mochila amarilla, a la fila para subir y bajar del autobús… y, sobre todo, a sus monitores. Ya empezaban a nombrarlos, a señalarlos y a reír y disfrutar en el agua.

Cambios físicos y psicológicos

Los monitores, una vez pasados los primeros días, pudieron empezar a poner en práctica esa programación del aula acuática, complementaria del aula terrestre. Así fue como todo ese trabajo fue dando sus frutos.
Los niños vienen a la escuela con más motivación, si cabe; preguntan en casa ¿hoy hay piscina? y casi se enfadan el día que no hay.
Los avances desde el punto de vista físico son notables, pero eso se lo dejo a Dani, nuestro coordinador de piscina, que os lo cuente él.

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Una clase cualquiera en un día cualquiera en el aula acuática dirigidas por el director Deportivo, Daniel Bonet.

Desde el punto de vista educativo, han mejorado todas las inteligencias, las ocho, porque ya sabéis que nuestra metodología sigue la teoría de las inteligencias múltiples. Han trabajado formas geométricas, colores, cantidades, tamaños, vocabulario relacionado con los mismos temas del aula terrestre, en castellano y en inglés. Han mejorado en autonomía, hacen muchas más cosas solos o, por lo menos, con menos ayuda.
Pero, lo más importante para nosotros, es que han desarrollado también su inteligencia emocional: su autoestima (qué gusto saber que puedo hacer tantas cosas), la forma de relacionarse con sus compañeros y educadores en un entorno diferente, con normas diferentes.

El mayor logro de todos ha sido la alegría y la felicidad que se respira en cada sesión del aula acuática. Lo confirmo, nuestros niños son felices también cuando están en el agua.
Por eso, afrontamos con gran ilusión este segundo año y esperamos que sean muchos.

Inmaculada Roca. Directora del Departamento de Investigación y Desarrollo de los Centros de Educación Infantil Lápices.

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