El árbol sin hojas

  Una mañana de Otoño Ninet se fue a pasear. Salió de su casa, subió al ascensor y bajó hasta el portal. Cuando salió a la calle una aire fresquito le dio en la cara, Ninet metió las manos en los bolsillos porque sintió frío. Miró a su alrededor y vio como las cosas estaban cambiando: la gente llevaba chaquetas, se habían puesto calcetines y pantalones largos. La luz del sol no brillaba tanto como en verano y a los árboles se le estaban cayendo las hojas.

– ¿Qué está pasando, arbolito? -le preguntó al árbol que tenía más cercano.

– Ha llegado el otoño -le contestó el árbol muy serio.

– ¿Y eso es malo? -le preguntó de nuevo Ninet, que ya no se acordaba de lo que era el Otoño.

– Ni malo ni bueno -respondió el árbol-… sólo diferente.

-¿Diferente de qué? -continuó Ninet con curiosidad.

– Diferente del verano que acaba de terminar.

– Cuéntame, arbolito, cómo será el otoño -dijo Ninet, sentándose a escuchar.

– Los días se irán haciendo más cortos porque el sol se ha cansado de trabajar tanto durante el verano que quiere descansar, -le contó el árbol- y a la luna que descansó en verano, la veremos más.

– ¿Y qué más?

– Se dormirán las flores y las abejas y los mosquitos ya no nos molestarán… y hasta los pajaritos se irán a otro lugar.

– ¿Y por qué se van?…- preguntó Ninet un poco triste-… ¿Supongo que volverán, no?.

– Se van buscando tierras donde haga más calor. ¿Acaso no has notado que el frío empieza a llegar?

– Necesitaremos abrigo y bufandas, habrá que sacar las mantas para no pasar frío por las noches… ¡Se lo diré a mamá!…no se vaya a olvidar -dijo Ninet muy serio- Pero… ¿y tú?, tus hojas se están cayendo ¡te vas a constipar!.

– Por mí no te preocupes, -le tranquilizó el árbol- como también estoy un poco cansado, cuando llegue el invierno me echaré un sueñecito hasta la primavera.

– ¿Y falta mucho para eso?.

– Aún tiene que llegar la nieve y pasar la Navidad, después vendrán los carnavales y casi sin que te des cuenta, empezaré a llenarme de hojas otra vez.

– Pues nos veremos entonces, -le dijo Ninet contento- me voy corriendo a mi casa a contarles a mis papás que ya ha llegado el otoño y todo lo que va a pasar.

 

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